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EDUARDO JOSÉ BORAWSKI CHANES

INOFENSIVIDAD

Por Niniane - 4 de Agosto, 2006, 22:31, Categoría: EDUARDO JOSÉ BORAWSKI CHANES

             Desquite tras desquite

tras combate,

siempre:

lucha.

Tal el consejo.

                   Tal el anclar mis esquemas

a la guerra.

Conseguir lo ambicionado

con esfuerzo,

peleando.

Ofreciendo una pared al golpe,

devolviendo empecinamiento a negativa,

mayor impulso a la fatiga.

Más presión ante el rechazo.

¡Combate, soldado,

participa en todas las batallas:

todo es lucha!

Acre sabor del miedo presentido,

visión que emerge desde la trinchera,

atisbando el campo,

agazapado

para saltar sobre la presa.

O quizás en  una roca bien plantado,

la barbilla enhiesta,

brazos en jarro,

recorriendo palmo a palmo,

con los ojos bien abiertos

devorando

los avances,

las huidas.

Y cual perro adiestrado

percibir cómo, por las comisuras,

discurre usurpadora la saliva

convocada.

Bajar entonces desde lo alto,

retener la imagen del conjunto,

y perderla luego en el tumulto,

sumergido,

para hacer la tarea,

matando,

                   hiriendo,

                   invalidando,

                  advirtiendo mi sangre fugar del cautiverio.

                   No me freno:

sigo y sigo. Sigo

hasta que un día se me ocurre una batalla,

me invento la batalla, la mayor,

la madre de todas.

Siendo Marte la veo hembra

y mía.

Ella, mi Venus.

Y ansío poseerla,

Baghavad-Gita que se remueve

dentro mío,

repitiéndome la idea del combate final,

mortal.

Y sé que el encuentro se dará

así: aspiraré el prana del planeta,

recorrerá mis venas

la incorporada energía universal,

y hará el circuito de todos mis meridianos.

Y entonces en una pradera,

en una tierra de pastos cortos,

avanzando, con mis plantas

confundidas con la tierra

firmes en el suelo,

sonarán por última vez mis talones

en son de marcha.

Avanzaré seguro

con mis escudos invisibles,

con las armas labradas por mi alma.

Me detendré,

me arrancaré la armadura,

arrojaré al suelo sable y yelmo, 

y seguiré el camino

por entre medio centenar

de pájaros posados en la hierba

sin que les moleste mi presencia,

sin que ninguno alce el vuelo,

sin que uno sólo de ellos abandone su tarea.

Y estaremos compartiendo igual esencia.

Recién entonces yo seré, no antes.

Recién entonces.-

PUBLICADO EN POEMAS EN AÑIL Nº 86 DEL 04/08/2006 

                                                          

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