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WINSTON MORALES CHAVARRO

LA DULCE ANIQUIRONA - Publicado en POEMAS EN AÑIL Nº 100 -

Por Viviana Álvarez - 16 de Febrero, 2007, 18:50, Categoría: WINSTON MORALES CHAVARRO

                                 

 

VIII

 

 

 

Aniquirona

No te temo

Antes te amo.

 

El camino como un espejo

Me muestra uno a uno tus atajos, el principio.

 

¡Escucha la voz de los sinsontes!

Descalzo,

Desnudo

Y loco

Sin la vaciedad del infante tiempo

Debo fundirme en la respiración del aire

Volverme partícula de tu cosmos.

 

Para llegar a ti

No sirve cuestionarme en el arreglo de la casa

Ni siquiera mover los muebles de lugar

Para que el ambiente parezca distinto

No sirve tomar cada mañana una ruta diferente

Para creer que se llega a otro país

No vale adelantar el reloj

Para sentir que el tiempo pasa rápido

Tampoco vale atrasarlo

Para creer que se vive eternamente

No sirve callar para que las palabras no se gasten.

 

Basta con meter la cabeza en el río de la nada

-ojalá hasta la nuca-

y sentir como la luz del agua

inunda los pulmones

y cómo su risa redentora

nos moja de equilibrio

y de la libertad serena

de pisar otros caminos.

 

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VI - POEMAS EN AÑIL Nº 98 -

Por Viviana Álvarez - 25 de Enero, 2007, 20:02, Categoría: WINSTON MORALES CHAVARRO

VI

 

 

 

La vaciedad del infante tiempo

Antes de tu luz

Chocaba con la casa

Golpeaba las paredes

Las lejanas puertas.

 

El camino

Apenas cerca

Extendía sus aleros a mi playa.

 

¿Cómo coordinar los movimientos

para alcanzar la distante orilla?

 

Era yo un diminuto pájaro de piedra

Silente y ciego a otras latitudes

Un crustáceo hecho de cemento

Perdido en el silencio del mar y de la roca.

 

¡Sálvame, pálpame!

 

Allí te he avizorado

En la nada

En el monólogo del viento

En la ingravidez del día

En la raíz del todo originario

En el principio del lenguaje

Y en la voz del río

De la noche

De la luna

Y de los campos

Que se izaron en mi oído.

 

Aniquirona

La plenitud ligera de mis alas

Luego de tu luz

Voló madura hacia tu bosque.

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XXV - CARTA DE JOSÉ DE ARIMATEA A LOS APÓSTOLES

Por Viviana Álvarez - 17 de Octubre, 2006, 23:50, Categoría: WINSTON MORALES CHAVARRO

XXV

CARTA DE JOSÉ DE ARIMATEA

A LOS APÓSTOLES

 

“La muerte es la máscara

suprema de la Vida.”

 

A. Modigliani

 

 

Yo vi la muerte

 

Antes de la crucifixión de mi maestro.

 

La vi rondando con sus pasos

 

La quietud de los caminos

 

Y envolver con sus cabellos crispados por el viento

 

Las fisuras de su rostro.

 

Yo vi a esa hermosa adolescente

 

Transitar los naranjales y ovellones,

 

Desfilar los anchos territorios de la acequia y de las sombras.

 

Yo sé que mi Señor

 

Se percató de su presencia

 

¿Cómo no diferenciar el calor de sus leños  y sus ropas?

 

¿Cómo no distinguir su belleza por encima de todas las mujeres?

 

Yo vi la muerte

 

Desfilando por el valle de Cedrón,

 

una música distinta,

 

la vi mecida por la danza de las flores

 

en las afueras de la luna

 

y las cabelleras ondulantes de la tierra.

 

El maestro la miraba,

 

Yo creo que inclusive le sostuvo la sonrisa

 

¿Qué podía ser peor que la traición del apóstol,

 

las negaciones de la piedra

 

o el asesinato de tantos cananeos?

 

Aun en las horas más adversas

 

Mi Señor era capaz de sonreír.

 

Así su alma estuviese contristada,

 

Aquella noche levantó sus brazos en señal de regocijo

 

Y disfrutó la lluvia de tijeretes

 

Que seguían descendiendo

 

Por los valles y los ríos de la noche.

 

Yo vi la muerte

 

Negociando con el Iscariote unos denarios,

 

Vi su rostro infame y bellamente maquillado

 

En el rostro de Anás, Caifás y los saduceos,

 

Vi sus trampas en el Sanedrín

 

Su resistencia en el madero

 

Y en la hendidura de otras superficies.

 

Yo vi la muerte

 

En el lugar que todos conocen como Gólgota o calavera;

 

El espíritu del agua me habló de aquellas intenciones.

 

 

Vi la muerte

 

Y creo que era insoportablemente ciega:

 

-Ciega e inclusive testaruda-

 

Yo llegué a llamarla como novia muerta,

 

Como si sus antorchas fueran mías,

 

Como si se tratara de mi madre

 

O de la dulce volatinera

 

Que yo soñara desde joven.

 

Pero, ¡No!

 

Ella insistía en abrigar al Nazareno;

 

Necia se trepaba en sus húmeros,

 

Tonta gozaba la corona y sus  espinos.

 

Yo hubiese querido escuchar las campanadas de la muerte,

 

El trasegar de las trompetas por los caballos de la muerte,

 

Pero tarde he comprendido

 

Que así la bella adolescente sea ciega

 

Nosotros somos lazarillos

 

Que conducimos sus espejos

 

Por los caminos bifurcados de la vida.

 

PUBLICADO EN POEMAS EN AÑIL Nº 91 DEL 09/10/2006

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IX - EL LIBRO DE JOSÉ

Por Niniane - 9 de Julio, 2006, 14:04, Categoría: WINSTON MORALES CHAVARRO

 

Soy el prestidigitador

 

El hombre que traduce la voz de los espejos.

 

El sol, la luna y las estrellas,

 

Tal como me lo reveló la nave tortuosa de los sueños,

 

Me iluminarán hasta el final de las jornadas.

 

Luego de sesgada la parvada de los astros

 

-Que bajan cantando sus templanzas por los recovecos de la tierra-

 

Se posará ante mí

 

Un séquito de sombras

 

Que me traducirán el advenimiento de otros mundos.

 

Soy el prestidigitador,

 

El patriarca hebreo al que le encomendaron la cifra de los ríos,

 

Soy nieto de Isaac e hijo de Jacob;

 

Me ha sido dado develar

 

El velo de la noche,

 

El agua de la altura y sus antorchas,

 

El vuelo sombrío de la muerte.

 

Soy José

 

Interpretador de sueños:

 

 

Los collares del tiempo

 

Se extienden a mi espacio

 

Y arremolinan mis diagramas

 

Como un fantasma que le huye

 

A las alas impalpables del sepulcro.

 

En la luna de las hojas cayentes

 

-La luna del pasto rojo-,

 

Vendrán a mí

 

Los juegos de las nubes,

 

Y las imágenes del cielo

 

Como un gigantesco himno

 

Abrirán los pórticos del mundo

 

Para afinar los caballos del Apocalipsis.

 

Soy el prestidigitador

 

Me ha sido dado develar

 

Los sueños del copero y sus alforjas

 

Del amasador de harina y sus viandas

 

Del mago y sus últimos calvarios por la tierra:

 

Tendré delante mío

 

La vid con sus sarmientos,

 

Los canastillos de pan

 

Que pronosticarán la muerte,

 

Las siete vacas del Faraón

 

 

Pasando por las riberas del Nilo solitario.

 

El centeno ondulado por las alegres ruecas

 

Me contará la angustia en la que se encuentra

 

Una muchacha loca como el aire

 

En las impresiones del vuelo, el agua, los sueños, las orillas.

 

Soy el prestidigitador

 

Si me muestran sus manos,

 

Habrán conocido las aflicciones en las que se encuentran sumidos

 

Los fantasmas de otras tierras.

 

PUBLICADO EN POEMAS EN AÑIL Nº 77 DEL 28/03/2006

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