EXIGUA MUERTE
La niña inmóvil brota hilos de rosas
que recorren su muerte pequeñina;
el odio cruel de ráfaga dañina
roció su tenue sangre por las fosas
de exigua muerte.
El temblor de infinitas impotencias
agrieta las esquinas de la mente,
cuando, por intereses insolentes,
las insidias retuercen las vivencias
de tierna muerte.
En sus profundas simas, las conciencias
con duro llanto, claman hondo y fuerte
incisivo dolor de mala suerte
que rapta con desgarro las querencias
de exigua muerte.
La sangre de conflictos veleidosos
denuncia los abusos insistentes,
y el lucro de poderes prepotentes
que medra con los ojos ya vidriosos
de tierna muerte.
Los astros acudiendo conmovidos,
exhalan gritos rígidos al alba;
negras y rojas lágrimas del alma
resquebrajan los cielos compungidos
de exigua muerte.
No asistieron los hijos de los hombres,
estaban en sus guerras y sus riñas;
cegados de avaricia y de rapiñas,
los fatuos no supieron ni los nombres
de exigua muerte.