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Artículos y anotaciones generales

UNIENDO MUNDOS por los chicos tobas del Chaco

Por Viviana Álvarez - 10 de Agosto, 2008, 16:39, Categoría: General

UNIENDO MUNDOS

 

 

                         Día del Niño

 

 

 

Han pasado 6 años de Uniendo Mundos,

6 Días del Niño festejados en nuestra Escuelita N° 734 de Pampa del Indio

Gracias a Todos ¡!!!

 

Este año como los anteriores, junto a todos ustedes hemos logrado enviar a nuestros ahijaditos tobas , GOLOSINAS, JUGUETES, ROPA Y algunos $$$

Para la TORTA Y LAS EMPANADAS para el festejo!!!!!!!

 

Pero las clases continúan después, y los días del niño son todos los días a la hora de tomar la leche......

 

Estamos en EMERGENCIA de LECHE EN POLVO

 

Solo tenemos para los próximos 10 días, POR FAVOR quien pueda colaborar en esta campaña con algún paquete se lo agradeceremos de corazón.

 

 Banco Provincia Sucursal 07183, Pilar.

 

Caja de ahorro Nº  7183-319/0. 

CBU: 0140179603718300031909.

CUIL: 27-22366709-6

 

Cuenta Corriente Nº 0500159 suc 07183.

CBU 014017960171830500159-6

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JUAN GELMAN (UN ENVÍO DE RUBÉN VEDOVALDI)

Por Viviana Álvarez - 12 de Junio, 2008, 20:58, Categoría: General

Juan Gelman nació en Villa Crespo y acaba de recibir el Premio Cervantes de Literatura, que vendría a ser el Nobel de la lengua castellana. 

En su mirada hay una línea directa San Juan de la Cruz, César Vallejo.

Vean la cadencia trunca de estos poemas suyos. 

 

 

 

AUSENCIA DE AMOR

Cómo será pregunto.
Cómo será tocarte a mi costado.
Ando de loco por el aire
que ando que no ando.

Cómo será acostarme
en tu país de pechos tan lejano.
Ando de pobrecristo a tu recuerdo
clavado, reclavado.

Será ya como sea.
Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he esperado.
Me comerás entonces dulcemente
pedazo por pedazo.

Seré lo que debiera.
Tu pie. Tu mano.

 

PRESENCIA DEL OTOÑO

Debí decir te amo.
Pero estaba el otoño haciendo señas,
clavándome sus puertas en el alma.

Amada, tú, recíbelo.
Vete por él, transporta tu dulzura
por su dulzura madre.
Vete por él, por él, otoño duro,
otoño suave en quien reclino mi aire.

Vete por él, amada.
No soy yo él que te ama este minuto.
Es él en mí, su invento.
Un lento asesinato de ternura.

 

ESCRIBO EN EL OLVIDO...

Escribo en el olvido
en cada fuego de la noche
cada rostro de ti.
Hay una piedra entonces
donde te acuesto mía,
ninguno la conoce,
he fundado pueblos en tu dulzura,
he sufrido esas cosas,
eres fuera de mí,
me perteneces extranjera.

 

LO QUE PASA

Yo te entregué mi sangre, mis sonidos,
mis manos, mi cabeza,
y lo que es más, mi soledad, la gran señora,
como un día de mayo dulcísimo de otoño,
y lo que es más aún, todo mi olvido
para que lo deshagas y dures en la noche,
en la tormenta, en la desgracia,
y más aún, te di mi muerte,
veré subir tu rostro entre el oleaje de las sombras,
y aún no puedo abarcarte, sigues creciendo
                                                       como un fuego,
y me destruyes, me construyes, eres oscura como la luz.

 

 

 

VIENDO A LA GENTE ANDAR

( Del libro "violín... y otras cuestiones")

Viendo a la gente andar, ponerse el traje
el vestido, la piel y la sonrisa
comer sobre los platos dulcemente
afanarse, correr, sufrir, dolerse
todo por un poquito de pan y de alegría,
viendo a la gente, digo, no hay derecho
a castigarle el hueso y la esperanza,
a ensuciarle los cantos, a oscurecerle el día,
viendo, sí,
cómo la gente llora en los rincones
más oscuros del alma y sin embargo
sabe reír y andar derecho,
viendo a la gente, bueno, viéndola
tener hijos y esperar y siempre
creer que van a mejorar las cosas
y viéndola pelear por sus riñones,
digo gente,
qué hermoso andar contigo
a descubrir la fuente de lo nuevo,
a arrancar la felicidad,
a traer el futuro sobre el lomo, hablar
familiarmente con el tiempo y saber
que acabaremos y de una buena vez por ser dichosos,
qué hermoso, digo gente, qué misterio
vivir tan castigado
y cantar y reír
¡qué asunto raro!
 


Juan Gelman

 

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SER ABUELO Y UN POEMA DE CLAUDIO BERDINI

Por Viviana Álvarez - 12 de Junio, 2008, 20:55, Categoría: General

Ha terminado de salir a luz por intermedio de Editorial Editando's la Antología "Ser Abuelo", surgida del concurso internacional organizado por Club  Abuelos de Madrid. De los 377 participantes, fueron  seleccionados 327escritores para formar parte de este libro. Entre los que recibieron  este honor figura el escritor  CLAUDIO BENARY BERDINI que con  su obra "ABUELA (TATA)"  ha rendido una especie de homenaje a esa figura familiar paternal o maternal que ha dejado su marca, cuando no su nombre, en cada uno de los que componemos esta antología. Cuidada edición, precioso libro, de vivencias únicas.

 En la medida que deseen conocer mas de nuestro proyecto los invitamos a visitar el sitio web de Literando's y ayudarnos continuar con la difusión de lo que nosotros consideramos nuestra meta de honor. Muchas gracias por su atención.

--
 SITIO WEB:
http://freewebs.com/literandos/

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EMBUSTERÍAS DE EUGENIO MONTEJO ( MERI SANANES)

Por Viviana Álvarez - 12 de Junio, 2008, 20:53, Categoría: General

Siempre seré fiel a la noche
y al fuego de todas sus estrellas
pero miradas desde aquí,
no podría irme, no sé habitar otro paisaje.
Ni con la muerte dejaría
que mis cenizas salgan de sus campos.
La tierra es el único planeta
que prefiere los hombres a los ángeles.

 

 

Qué asombroso que comencemos a conversar con alguien cuando sólo nosotros podemos escucharlo, porque ya nuestras palabras, conmociones e irreverencias ya no puedan alcanzarlo. Más de una vez cruzó por mi mente, abierta a los árboles, pero contenida en el tiempo de las obligaciones,  acercarme al poeta para dirimir con él precisamente ese estatuto de los pájaros y los árboles a los que él alude en sus versos,  y que tantas veces yo he intentado deletrear en mis interminables epístolas sin destinatarios ni interlocutores.

 

Y de pronto, cuando aparece la noticia, uno se da cuenta de que en verdad no cumplimos la función para la cual hemos sido hechos, como el pájaro y el árbol, la piedra y el guijarro, que es el de la conservación y la descendencia, pero mucho más que eso, la armonía y la belleza particular que cada cual tiene y mantiene, en su compleja y extraordinaria estructura molecular-espiritual.

 

Y se siente un vacío, como si hubiésemos dejado de realizar una tarea de grandes proporciones, porque se trataba de poner a dialogar sus árboles y los míos, sus pájaros y los míos, su Alfabeto del Mundo con mi Libro del Hombre,  su soledad con mi nostalgia, su esperanza con mis embusterías.

 

Y no tengo como saldar esa cuenta con Eugenio, porque ya no podré decirle cómo sus versos se enhebraban con los míos y con los de tantos que anónimamente escriben portentosas biografías de árbolas y pájaros, de hierbas y constelaciones, y sobre todo, de esperanzas y porvenires.

 

Pero nos quedan tantas cuentas por saldar con el universo, el planeta, el continente, los mares y los océanos, con estos territorios que habitamos, desprovistos de fronteras, pero olorosos siempre a café recién colado, a guarapo de papelón, ofrendados por el corazón de la gente, que aún no comulgan en sectarismo alguno.

 

Entonces, me digo, como cuando me acerqué a Juan Sánchez Peláez, o cuando junté a Federico García Lorca con Luis Mariano Rivera, que es hora de sacar los alfabetos de los libros y las portadas, y aun de esta alta tecnología hecha para comunicar, pero que nos hace más incomunicables que nunca.

 

Es tiempo de dejar que las palabras salgan al aire libre, como quería Walt Whitman, que naveguen en la gota de lágrima de León Felipe, para que anclen en el corazón de la gente que las conoce de antemano, que le son familiares, para con ellas comenzar a hablar un lenguaje común, un sentimiento de hermanos que no admita vulnerabilidades ni injusticias, sino que fluya como la savia en las ramas, como el polen en el piquito de los tucusitos, como el hilo de agua que nutre a los riachuelos.

 

Si dejamos ir a Eugenio Montejo, sin hacer ese trabajo de alquimista que él realizaba y reclamaba, se nos habrá perdido entre las marañas de inconsecuencias y veleidades a las que estamos acostumbrados, y nosotros con él, seremos objeto de un árbol convertido en papel, y no al contrario: una palabra convirtiendo la hoja en mágico recorrido hacia el tronco arbusto del cual proviene, en labores de raíz y altura.

 

Porque cada vez que se nos va alguien que sabe dialogar con el tiempo, con el paisaje, con el ala de las aves, con la tierra, la ausencia y el amor,  es como si se hubiese extinguido un bosque, secado una corriente portentosa de agua, clausurada una ilusión. A menos que salgamos a ejercer nuestro propio oficio de alquimista.

 

Porque cada vez que la pupila incandescente de un niño se reinstala en la retina de un transeúnte, y es capaz de reentablar la conversa detenida con todo aquellos que lo rodea, las flores, las mariposas, los insectos, los árboles, para de allí aprehender ese alfabeto del mundo que le permita, voltear a ver el rostro del hombre que camino en desasosiego a su lado, casi imperceptible, y darle, como quería Vallejo, un abrazo de hermanos,  cada vez que eso ocurre el poeta renace y la vida despierta. Hasta que todos alcancemos ese don que nos pertenece por esencia y condición.

 

Ojalá el tiempo y la capacidad que no tuvimos de irnos a sentar junto a su melancolía para trazar juntos esas razones esenciales y definitivas que convierten 'La tierra en el único planeta que prefiere los hombres a los ángeles'nos sirva hoy para ese recorrido impostergable por la esperanza que nos permita al fin hacer ese deslinde definitivo entre los floricultores y los sepultureros, hasta que nazca al fin natural y espontáneo, colectivamente, esa clave en temple de bosque y vuelo de tempestades que requerimos para comenzar a ser en verdad hombres humanos.

 

Por su propio Autorretrato Dormido, sabemos que se fue con sus pájaros, hacia el mar incansable y la noche,  hacia un horizonte inmenso que ya no partirá el mundo con un cuchillo largo,  sino que lo andará zurciendo con sus hilos hechos de fibras de piedras, que habrá regresado la silla a su lejano árbol, tal vez al encuentro de ese otro planeta errante que gira alrededor de sí mismo, donde lo aguarda el amor de los amantes, residente por siempre de la tierra, único lugar donde en verdad se abren los párpados. Y allí en esos sitios estableceremos el diálogo en el calendario de los días vividos.

 

mery sananes

 


--
Año del 25 aniversario de la Cátedra Pío Tamayo
http://historiactual.blogspot.com
www.embusteria.blogspot.com

 

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CARTA DE JULIO CORTAZAR A FELISBERTO HERNÁNDEZ

Por Viviana Álvarez - 12 de Junio, 2008, 20:52, Categoría: General

Carta en mano

Felisberto Hernández fue el escritor uruguayo con quien Cortázar sintió mayor afinidad. A él y a Italo Calvino debe Felisberto el inicio de su prestigio internacional. Aunque nunca llegaron a conocerse, Cortázar escribió en 1980 (Felisberto había muerto en 1963) esta carta que luego sirvió de prólogo al volumen Novelas y cuentos de la Biblioteca Ayacucho (1985). El texto está incluido también en Obra crítica de Cortázar publicado por Alfaguara.

 

Felisberto, tú sabes (no escribiré "tú sabías"; a los dos nos gustó siempre transgredir los tiempos verbales, justa manera de poner en crisis ese otro tiempo que nos hostiga con calendarios y relojes), tú sabes que los prólogos a las ediciones de obras completas o antológicas visten casi siempre el traje negro y la corbata de las disertaciones magistrales, y eso nos gusta poquísimo a los que preferimos leer cuentos o contar historias o caminar por la ciudad entre dos tragos de vino. Descuento que esta edición de tus obras contara con los aportes críticos necesarios; por mi parte prefiero decirles a quienes entren por estas páginas lo que Antón Webern le decía a un discípulo: "Cuando tenga que dar una conferencia, no diga nada teórico sino más bien que ama la música". Aquí para empezar no habrá ni sospecha de conferencia, pero a vos te divertirá el buen consejo de Webem por la doble razón de la palabra y la música, y sobre todo te gustara que sea un músico el que nos abra la puerta para ir a jugar un rato a nuestra manera rioplatense.

Esto de abrir la puerta no es un mero recuerdo infantil. En estos días en que andaba dándole la vuelta a la máquina de escribir como un perrito necesitado de árbol, encontré cosas tuyas y sobre vos que no conocía en los remotos tiempos en que por primera vez leí tus libros y escribí páginas que tanto te buscaban en el terreno de la admiración y del afecto. Y te imaginarás mi sorpresa (mezclada con algo que se parece al miedo y a la nostalgia frente a lo que nos separa) cuando llegué a un epistolario recogido por Norah Giraldi, en el que aparecen las cartas que le escribiste a tu amigo Lorenzo Destoc mientras hacías una gira musical por la provincia de Buenos Aires. Como si nada, sin el menor respeto hacia un amigo como yo, fechas una carta en la ciudad de Chivilcoy, el 26 de diciembre de 1939. Así, tranquilamente, como hubieras podido fecharía en cualquier otro lado, sin demostrar la menor preocupación por el hecho de que en ese año yo vivía en Chivilcoy, sin inquietarte por la sacudida que me darías treinta y ocho años más tarde en un departamento de la calle Saint-Honoré donde estoy escribiéndote al filo de la medianoche.

No es broma, Felisberto. Yo vivía entonces en Chivilcoy, era un joven profesor en la escuela normal, vegeté allí desde el 39 hasta el 44 y podríamos habernos encontrado y conocido. De haber estado a fines de ese diciembre no hubiera faltado al concierto del Terceto Felisberto Hernández, como no faltaba a ningún concierto en esa aplastada ciudad pampeana por la simple razón de que casi nunca había concierto, casi nunca pasaba nada, casi nunca se podía sentir que la vida era algo más que enseñar instrucción cívica a los adolescentes o escribir interminablemente en un cuarto de la Pensión Varzilio. Pero habían empezado las vacaciones de verano y yo aprovechaba para volver a Buenos Aires donde me esperaban mis amigos, los cafés del centro, amores desdichados y el último número de Sur. Vos tocaste con tu terceto en eso que llamas a secas "el club" y que conocí muy bien, el Club Social de Chivilcoy detrás de cuyo amable nombre se escondían las salas donde el cacique político, sus amigos, los estancieros y los nuevos ricos se trenzaban en el póquer y el billar. Cuando en tu carta le decís a Destoc que la discusión para que te aceptaran y te pagaran el concierto se libró junto a una mesa de billar, no me enseñas nada nuevo porque en ese club todas las cosas se libraban así. Muy de cuando en cuando, a regañadientes pero obligados a cuidar la fachada de las "actividades culturales", los dirigentes accedían a un concierto o a una velada presuntamente artística, que pagaban mal y sin ganas y que escuchaban apoyándose entredormidos en el hombro de sus nobles esposas.

Si te hablara de algunas cosas que vi y escuché en esos tiempos no te sorprenderían demasiado y en todo caso te divertirían, vos que les contabas tantos cuentos a tus amigos como un preludio para aflojar los dedos antes de refugiarte en tu cuarto de hotel y escribir tus cuentos, justamente ésos que hubiera sido imposible contar sin destruir su razón más profunda. En esos mismos salones donde tocaste con tu terceto yo escuché, entre otras abominaciones, a un señor que primero contempló al público con aire cadavérico (probablemente tenía hambre) y luego exigió silencio absoluto y concentración estética pues se disponía a interpretar la... sinfonía inconclusa de Schubert. Yo me estaba frotando todavía los oídos cuando arrancó con un vulgar potpourri en el que se mezclaban el Ave María, la Serenata, y creo que un tema de Rosamunda; entonces me acordé de que en los cines andaban pasando una película sobre la vida del pobre Franz que se llamaba precisamente La sinfonía inconclusa, y que este desgraciado no hacía más que reproducir la música que había escuchado en ella. Inútil decirte que en el selecto público no hubo nadie a quien se le ocurriera pensar que una sinfonía no ha sido escrita para el piano.

En fin, Felisberto, ¿vos te das cuenta, te das realmente cuenta de que estuvimos tan cerca, que a tan pocos días de diferencia yo hubiera estado ahí y te hubiera escuchado? Por lo menos escuchado, a vos y al "mandolión" y al tercer músico, aunque no supiera nada de vos como escritor porque eso habría de suceder mucho después, en el cuarenta y siete, cuando Nadie encendía las lámparas. Y sin embargo creo que nos hubiéramos reconocido en ese club donde todo nos habría proyectado el uno hacia el otro, yo te habría invitado a mi piecita para darte cana y mostrarte libros y quizá, vaya a saber, alguno de esos cuentos que escribía por entonces y que nunca publiqué. En todo caso hubiéramos hablado de música y escuchado los discos que yo pasaba en una vitrola más que rasposa pero de donde salían, cosa inaudita en Chivilcoy, cuartetos de Mozart, pailitas de Bach y también, claro, Gardel y Jelly Roll Morton y Bing Crosby. Sé que nos hubiéramos hecho amigos, y anda a imaginar lo que habría salido de ese encuentro, cómo habría incidido en nuestro futuro después de conocernos en Chivilcoy; pero claro, justamente entonces yo tenía que irme a Buenos Aires y a vos se te ocurría elegir ese hueco para dar tu concierto. Fíjate que las órbitas no solamente se rozaron ahí sino que siguieron muy cerca durante una punta de meses. Por tus cartas sé ahora que en junio del 40 estabas en Pehuajó, en julio llegaste a Bolívar, de donde yo había emigrado el año anterior después de enseñar geografía en el colegio nacional, horresco referens. Andabas dando tumbos musicales por mi zona, Bragado, General Villegas, Las Flores, Tres Arroyos, pero no volviste a Chivilcoy, la batalla junto a la mesa de billar había sido demasiado para vos. Todo eso asoma ahora en tus cartas como de un extraño portulano perdido, y también que en Bolívar paraste en el hotel La Vizcaína, donde yo había vivido dos años antes de mi pase a Chivilcoy, y no puedo dejar de pensar que a lo mejor te dieron la misma pieza flaca y fría en el piso alto, allí donde yo había leído a Rimbaud y a Keats para no morirme demasiado de tristeza provinciana. Y el nuevo propietario, que se llamaba Musella, te acompañó sin duda hasta tu pieza, frotándose las manos con un gesto entre monacal y servil que bien le conocí, y en el comedor te atendió el mozo Cesteros, un gallego maravilloso siempre dispuesto a escuchar los pedidos más complicados y traer después cualquier cosa con una naturalidad desarmante. Ah, Felisberto, qué cerca anduvimos en esos años, qué poco faltó para que un zaguán de hotel, una esquina con palomas o un billar de club social nos vieran damos la mano y emprender esa primera conversación de la que hubiera salido, te imaginas, una amistad para la vida.

Porque fíjate en esto que mucha gente no comprende o no quiere comprender ahora que se habla tanto de la escritura como única fuente válida de la crítica literaria y de la literatura misma. Es cierto que a mí no me hizo falta encontrarte en Chivilcoy para que años más tarde me deslumbraras en Buenos Aires con El acomodador y Menos Julia y tantos otros cuentos; es cierto que si hubieras sido un millonario guatemalteco o un coronel birmano tus relatos me hubieran parecido igualmente admirables. Pero me pregunto si muchos de los que en aquel entonces (y en éste, todavía) te ignoraron o te perdonaron la vida, no eran gentes incapaces de comprender por qué escribías lo que escribías y sobre todo por qué lo escribías así, con el sordo y persistente pedal de la primera persona, de la rememoración obstinada de tantas lúgubres andanzas por pueblos y caminos, de tantos hoteles fríos y descascarados, de salas con públicos ausentes, de billares y clubs sociales y deudas permanentes. Ya sé que para admirarte basta leer tus textos, pero si además se los ha vivido paralelamente, si además se ha conocido la vida de provincia, la miseria del fin de mes, el olor de las pensiones, el nivel de los diálogos, la tristeza de las vueltas a la plaza al atardecer, entonces se te conoce y se te admira de otra manera, se te vive y convive y de golpe es tan natural que hayas estado en mi hotel, que el gallego Cesteros te haya traído las papas fritas, que los socios del club te hayan discutido unas pocas monedas entre dos golpes de billar. Ya casi no me asombra lo que tanto me asombró al leer tus cartas de ese tiempo, ya me parece elemental que anduviéramos tan cerca. No solamente en ese momento y esos lugares; cerca por dentro y por paralelismos de vida, de los cuales el momentáneo acercamiento físico no fue más que una sigilosa avanzada, una manera de que a tantos años de una mesa de billar, a tantos años de tu muerte, yo recibiera fuera del tiempo el signo final de la hermandad en esta helada medianoche de París.

Porque además también viviste aquí, en el barrio latino, y como a mí te maravilló el metro y que las parejas jóvenes se besaran en la calle y que el pan fuera tan rico. Tus cartas me devuelven a mis primeros años de París, tan poco tiempo después que vos; también yo escribí cartas afligidas por la falta de dinero, también yo esperé la llegada de esos cajoncitos en los que la familia nos mandaba yerba y café y latas de carne y de leche condensada, también yo despaché mis cartas por barco porque el correo aéreo costaba demasiado. Otra vez las órbitas tangenciales, el roce sigiloso sin que nos diéramos cuenta; pero qué querés, a mí me tocaría encontrarte en tus libros y a vos no encontrarme en nada; en ese territorio en que habitamos eso no tuvo ni tiene importancia, como no la tiene el que ahora yo no lleve esta carta al correo. De cosas así vos sabías mucho, bien que lo mostrás en Las manos equivocadas y en tantos otros momentos de tus relatos que al fin y al cabo son cartas a un pasado o a un futuro en los que poco a poco van apareciendo los destinatarios que tanto te faltaron en la vida.

Y hablando de faltas, si por un lado me duele que no nos hayamos conocido, más me duele que no encontraras nunca a Macedonio y a José Lezama Lima, porque los dos hubieran respondido a ese signo paralelo que nos une por encima de cualquier cosa, Macedonio capaz de aprehender tu búsqueda de un yo que nunca aceptaste asimilar a tu pensamiento o a tu cuerpo, que buscaste desesperadamente y que el Diario de un sinvergüenza acorrala y hostiga, y Lezama Lima entrando en la materia de la realidad con esas jabalinas de poesía que decosifican las cosas para hacerlas acceder a un terreno donde lo mental y lo sensual cesan de ser siniestros mediadores. Siempre sentí y siempre dije que en Lezama y en vos (y por qué no en Macedonio, y qué hermoso saberlos a todos latinoamericanos) estaban los eleatas de nuestro tiempo, los presocráticos que nada aceptan de las categorías lógicas porque la realidad no tiene nada de lógica, Felisberto, nadie lo supo mejor que vos a la hora de Menos Irene y de La casa inundada.

Bueno, se me acaba el papel y ya sabemos que el franqueo es caro, por lo menos el que paga el lector con su atención. Acaso hubiera sido preferible callar cosas que siempre supiste mejor que los demás, pero confesa que la historia de la sinfonía inconclusa te hizo reír, y que seguro te gustó saber que habíamos estado tan cerca allá en las pampas criollas. Esta carta te la debía aunque no sea ni de lejos las que te escriben otros más capaces. A mí me pasó lo que vos mismo dijiste tan bien: "Yo he deseado no mover más los recuerdos y he preferido que ellos durmieran, pero ellos han soñado". Ahora llega el otro sueño, el de las dos de la mañana. Dejame que me despida con palabras que no son mías pero que me hubiera gustado tanto escribirte. Te las escribió Paulina también de madrugada, como un resumen de lo que había encontrado en vos: Las más sutiles relaciones de las cosas, la dama sin ojos de los más antiguos elementos; el fuego y el humo inaprensibles; la alta cúpula de la nube y el mensaje del azar en una simple hierba; todo lo maravilloso y oscuro del mundo estaba en ti.

Te querrá siempre
Julio Cortázar

 

 

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DENUNCIA DE PLAGIO

Por Viviana Álvarez - 13 de Mayo, 2008, 23:47, Categoría: General

Ante la denuncia de plagio efectuada por  el Sr. Germán Baez Basteri, no puedo hacer otra cosa más que 
retirar el escrito que ocaciona el problema y publicar lo solicitado por el Sr. Basteri. 
Cabe recordar que no soy responsable por la autoría de los envíos efectuados a mi revista, sólo
me limito a publicarlos.
Gracias
Viviana Álvarez
Escribo este mail para denunciar plagio, de parte del Sr. Lisandro
Romero.
Anteriormente por no encontrar ningún mail dentro de la pagina Web ,de
la cual usted se encarga, opte por dejar la denuncia al pie de esta en
un comentario, hoy me encontré con que este comentario a sido
eliminado, accionar que quizá incluso veo acertado, debido a que no
estaba ubicada la denuncia en un lugar propicio.
Lo que si me preocupa es la falta de algún tipo de reacción de su
parte, por lo cual no se si desestima las grabes acusaciones, si no le
importan, o si quizá solo no leyó el mensaje (me agradaria usted pueda
aclararme). Por eso vuelvo a reiterarle mi denuncia, pero esta ves a
su mail, que encontré en el perfil de uno de sus Blog. Las pruebas
están al final del mail, en cada uno de los enlaces. Y en el silencio
que obtendrá de parte del Lisandro Romero cuando intente contactar con
el.
 
Tristemente hace días, casi de casualidad, encontré una poesía mía en
otra página firmada por este señor como propia. Después buscando
encontré muchísimas mas, en diferentes paginas, una d ellas fue esta.
Este… hombre es conocido mío, y equivocadamente le tenia confianza,
aun no me he podido contactar con el para que diese algún tipo de
explicación. Pero les dejo la poesía que me robo y el link de mi
página personal, que es de donde, supongo, la ultrajó.
Vengo denunciando a este impostor en todas las revistas literarias y
blog donde encontré los plagios, mi simple pedido es que las poesías
en las respectivas paginas sean dadas de baja y aclarados los motivos,
o que al menos sean vueltas a publicar pero con mi nombre, las pruebas
son contundentes, la fecha de publicación en mi blog de los mismo
poemas es anterior. Además tanto yo como otras personas han querido
contactarse con este señor pero desaprecio y lo más importante mando
un mail donde admite su culpabilidad y minimiza lo ocurrido. También
dio de baja su cuenta en foros, grupos de yahoo y blog personal.
 
En esta página hay más pruebas y plagios y el mail donde el
delincuente admite el delito: www.reflexionesenelocaso.blogspot.com
mi pagina personal: www.lugaresoscuros.blogspot.com
remes: http://www.redescritoresespa.com/L/lisandroromero.htm
foro contra el plagio: http://plap.foros.ws/t1807/poemas-plagiados/
 
 
Atte. German Baez Basteri.
 
 
 
http://lugaresoscuros.blogspot.com/2006/04/no-dejara-ms-de-mirar-con-esos-ojos-de.html
http://poemasenanil.zoomblog.com/cat/14924
Hábitat 0
 
No dejara más de mirar
con esos ojos de nostalgia,
ciegos a lo hermoso
no olvidaron lo que dejo.
 
Ni a una cuadra de lo que fue
observa lo que antes era su casa,
que ya no es suya.
Que si es casa,
donde todo es igual que antes
todavía nada cambio
solo el
por que todo le es ajeno
todo se lo ha quitado el tiempo.

Romero.
Anteriormente por no encontrar ningún mail dentro de la pagina Web ,de
la cual usted se encarga, opte por dejar la denuncia al pie de esta en
un comentario, hoy me encontré con que este comentario a sido
eliminado, accionar que quizá incluso veo acertado, debido a que no
estaba ubicada la denuncia en un lugar propicio.
Lo que si me preocupa es la falta de algún tipo de reacción de su
parte, por lo cual no se si desestima las grabes acusaciones, si no le
importan, o si quizá solo no leyó el mensaje (me agradaria usted pueda
aclararme). Por eso vuelvo a reiterarle mi denuncia, pero esta ves a
su mail, que encontré en el perfil de uno de sus Blog. Las pruebas
están al final del mail, en cada uno de los enlaces. Y en el silencio
que obtendrá de parte del Lisandro Romero cuando intente contactar con
el.
 
Tristemente hace días, casi de casualidad, encontré una poesía mía en
otra página firmada por este señor como propia. Después buscando
encontré muchísimas mas, en diferentes paginas, una d ellas fue esta.
Este… hombre es conocido mío, y equivocadamente le tenia confianza,
aun no me he podido contactar con el para que diese algún tipo de
explicación. Pero les dejo la poesía que me robo y el link de mi
página personal, que es de donde, supongo, la ultrajó.
Vengo denunciando a este impostor en todas las revistas literarias y
blog donde encontré los plagios, mi simple pedido es que las poesías
en las respectivas paginas sean dadas de baja y aclarados los motivos,
o que al menos sean vueltas a publicar pero con mi nombre, las pruebas
son contundentes, la fecha de publicación en mi blog de los mismo
poemas es anterior. Además tanto yo como otras personas han querido
contactarse con este señor pero desaprecio y lo más importante mando
un mail donde admite su culpabilidad y minimiza lo ocurrido. También
dio de baja su cuenta en foros, grupos de yahoo y blog personal.
 
En esta página hay más pruebas y plagios y el mail donde el
delincuente admite el delito: www.reflexionesenelocaso.blogspot.com
mi pagina personal: www.lugaresoscuros.blogspot.com
remes: http://www.redescritoresespa.com/L/lisandroromero.htm
foro contra el plagio: http://plap.foros.ws/t1807/poemas-plagiados/
 
 
Atte. German Baez Basteri.
 
 
 
http://lugaresoscuros.blogspot.com/2006/04/no-dejara-ms-de-mirar-con-esos-ojos-de.html
http://poemasenanil.zoomblog.com/cat/14924
Hábitat 0
 
No dejara más de mirar
con esos ojos de nostalgia,
ciegos a lo hermoso
no olvidaron lo que dejo.
 
Ni a una cuadra de lo que fue
observa lo que antes era su casa,
que ya no es suya.
Que si es casa,
donde todo es igual que antes
todavía nada cambio
solo el
por que todo le es ajeno
todo se lo ha quitado el tiempo.

 

 

 *************************************

Hola, agradezco entonces su ofrecimiento y lo acepto. Le adjunto el
mail en donde este ladrón admite su culpabilidad y el mail que le
mande anteriormente a el. También, dejo la antigua pagina Web del
plagiador, que el dio de baja pero yo reabrí, para que si gusta
también publique junto con la carta, en esta pagina, ahora ay una
larga lista de plagios, y también iré relatando el desenlace de este
triste episodio. Ya que como, creo, le conté, la persona en cuestión
hasta donde se, tenia pensado sacar un libro, me veo obligado a pensar
que repleto de plagios.
 
Pagina del plagiador: www.reflexionesenelocaso.blogspot.com
Pagina mía: www.lugaresoscuros.tk
 
 
 
PD: una vez subido el mail y la denuncia a su blog, le agradecería si
tuviese la amabilidad de enviarme el enlace.
 
 
Atte. German Baez Basteri.
 
 
 
 
RE:

De: Lisandro Ignacio Patxi Romero (juguete_rabioso@hotmail.com)
Enviado: lunes, 28 de abril de 2008 12:39:11 p.m.
Para: german paez tasteri (leprozzo2@hotmail.com)
si es cierto, lo hice y me arrepiento totalmente voy a hacer que
salgan de circulacion esos poemas. Lo hice hace mucho tiempo cuando me
enoje una vez con vos, pero quiero que sepas que el libro que esta por
salir es mio. Espero que puedas comprender.
 
From: leprozzo2@hotmail.com
To: juguete_rabioso@hotmail.com
Subject:
Date: Mon, 28 Apr 2008 07:28:00 +0000
 
.....Ya me entere de que me estas plagiando las poesias desde hace
años..... aparece a dar la cara para solucionar esto.
 
 
 
 

 

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DADORES DE SANGRE

Por Viviana Álvarez - 13 de Mayo, 2008, 23:42, Categoría: General

SE NECESITAN DADORES DE SANGRE
CUALQUIER GRUPO Y FACTOR


Para nuestra amiga y poeta
MIRTA LILIANA URDIROZ
Internada en Terapia Intensiva (Hab.15)
Sanatorio Otamendi

 

A los dadores asistir a:
Avda. Córdoba 6429
(De lunes a sábados de 8 a 13 hs.)
Para mayor información:
4554-2323 (Bco. de Sangre)
4963-8888 (Hemoterapia Sanat. Otamendi)

Muchas Gracias

 

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CERTAMEN DE POESÍA

Por Viviana Álvarez - 18 de Febrero, 2008, 22:15, Categoría: General

CERTAMEN DE POESÍA

“Los puños de la paloma”

 

El certamen de poesía “Los puños de la paloma”, está dirigido a mujeres poetas.

1.      Podrán concurrir a este premio obras escritas en lengua castellana, sea cual fuere la nacionalidad o el lugar de residencia de sus autoras.

2.      Las obras no podrán haber sido premiadas en otros certámenes literarios, ni han de estar comprometidas o en trámites de publicación con ninguna editorial.

3.     Cada autora podrá presentar un solo trabajo, con una extensión aproximada de 30 a 50 folios.

4.      Las obras deberán haber sido escritos con la clara intención de reflejar o denunciar una temática solidaria o social.

5.      Los concursantes podrán enviar sus obras por correo electrónico a la dirección moviescritoras@ yahoo.com. ar en formato Word, fuente arial, tamaño 12 antes del 1 de mayo de 2008, colocando en el asunto: Certamen “Los puños de la paloma”, enviando los poemas en archivo adjunto y los datos personales (nombre, domicilio, fecha de nacimiento, teléfono de contacto) en el cuerpo del correo

6.   El jurado será designado por las integrantes del Movimiento

7.   La obra seleccionada será publicada por la Editorial “Los puños de la paloma”, en formato virtual y/o físico.

8.   La autora conservará en todo momento la propiedad intelectual de la obra.

9.   El fallo se dará a conocer en el transcurso del encuentro de mujeres poetas “Los puños de la paloma”, que se celebrará la primera semana de septiembre en Santa Fe, Argentina.

10. La participación en este concurso implica la plena aceptación de estas bases

 

 

Enviado por Norma Segades

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DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS DE LA ONU

Por Viviana Álvarez - 1 de Enero, 2008, 18:14, Categoría: General

Este 2008 que vamos a iniciar cumple 60 años la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Idealismo puro y hermoso, ciertamente, pero a la vez idealismo promotor y orientador de todas las acciones por la paz, la cultura, la educación, la lectura y la solidaridad, que son nuestra misión y razón de ser.
Compartir estos 30 artículos (10 minutos de lectura siempre necesaria) es, para nosotros, obsequio y compromiso.

Por un feliz 2008 y desde el Chaco, es el deseo de todos y todas las personas que somos parte de la Fundación Mempo Giardinelli




Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU

    Preámbulo

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;
            Considerando que el  desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos  han originado actos de barbarie  ultrajantes para la conciencia de la humanidad; y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;
            Considerando esencial que los  derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;
            Considerando también esencial  promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones;
            Considerando que los pueblos de  las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales  del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de  derechos de hombres y mujeres; y se han declarado resueltos a promover el progreso  social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la  libertad;
            Considerando que los Estados  Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y  libertades fundamentales del hombre; y
            Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno  cumplimiento de dicho compromiso;

La  Asamblea General proclama la presente Declaración universal de derechos humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones  deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter  nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.

ARTÍCULO  1
Todos los seres humanos nacen  libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y  conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

ARTÍCULO  2
1. Toda persona tiene todos los  derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción  alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión politica o de cualquier otra índole,  origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra  condición.
2. Además, no se hará distinción  alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o  territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente,  como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier  otra limitación de soberanía.

ARTÍCULO  3
Todo individuo tiene derecho a  la vida, a la libertad y a la seguridad de su  persona.

ARTÍCULO  4
Nadie estará sometido a  esclavitud ni a servidumbre; la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus  formas.

ARTÍCULO  5
Nadie será sometido a torturas  ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

ARTÍCULO  6
Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

ARTÍCULO  7
Todos son iguales ante la ley y  tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a  igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda  provocación a tal discriminación.

ARTÍCULO  8
Toda persona tiene derecho a un  recurso efectivo, ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare  contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución  o por la ley.

ARTÍCULO  9
Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

ARTÍCULO  10
Toda persona tiene derecho, en  condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por  un tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y  obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia  penal.

ARTÍCULO  11
1. Toda persona acusada de  delito tiene derecho a que se presuma su inociencia mientras no se pruebe su  culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que  se le hayan asegurado todas las  garantías necesarias para su defensa.
2. Nadie será condenado por  actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el  Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable  en el momento de la comisión del delito.

ARTÍCULO  12
Nadie será objeto de injerencias  arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de  ataques a su honra o su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la  ley contra tales injerencias o ataques.

ARTÍCULO  13
1. Toda persona tiene derecho a  circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un  Estado.
2. Toda persona tiene derecho a  salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

ARTÍCULO  14
1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.
2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos  opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

ARTÍCULO  15
1. Toda persona tiene derecho a  una nacionalidad.
2.  A nadie se privará  arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.

ARTÍCULO  16
1. Los hombres y la mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia; y disfrutarán de iguales derechos  en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del  matrimonio.
2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse matrimonio.
3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del  Estado.

ARTÍCULO  17
1. Toda persona tiene derecho a  la propiedad, individual y colectivamente.
2. Nadie será privado  arbitrariamente de su propiedad.

ARTÍCULO  18
Toda persona tiene derecho a la  libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

ARTÍCULO  19
Todo individuo tiene derecho a  la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a  causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el  de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de  expresión.

ARTÍCULO  20
1. Toda persona tiene derecho a  la libertad de reunión y de asociación pacíficas.
2. Nadie podrá ser obligado a  pertenecer a una asociación.

ARTÍCULO  21
1. Toda persona tiene derecho a  participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.
2. Toda persona tiene el derecho  de acceso, en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.
3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrase periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del  voto.
 
ARTÍCULO  22
Toda persona, como miembro de la  sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y  culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

ARTÍCULO  23
1. Toda persona tiene derecho al  trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure,  así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus  intereses.

ARTÍCULO  24
Toda persona tiene derecho al  descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del  trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

ARTÍCULO  25
1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el  bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de  subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

ARTÍCULO  26
1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrución elemental y fundamental. La instrucción
elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a la libertades fundamentales;
favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas la naciones y todos los grupos étnicos o religiosos; y promoverá el desarrollo de las actividades de las
Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

ARTÍCULO  27
1.Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los
beneficios que de él resulten.
2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

ARTÍCULO  28
Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan plenamente efectivos.

ARTÍCULO  29
1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.
2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.
3. Estos derechos y libertades no podrán, en ningún caso, ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

ARTÍCULO  30
Nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendentes a la supresión de cualquiera de los  derechos y libertades proclamados en esta  Declaración.


Asamblea General de la ONU, 10 de diciembre de 1948.



--------------------------------------------------------------------------------------------------
http://www.fundamgiardinelli.org.ar
Fundación Mempo Giardinelli
José M. Paz 355 – Resistencia – Chaco
Tel. 03722 – 449270 - 447453

 

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UNA CARTA DE JULIO CORTÁZAR

Por Viviana Álvarez - 1 de Enero, 2008, 18:13, Categoría: General

Carta de Julio Cortázar a Felisberto Hernández


Carta en mano

Felisberto Hernández fue el escritor uruguayo con quien Cortázar sintió mayor afinidad. A él y a Italo Calvino debe Felisberto el inicio de su prestigio internacional. Aunque nunca llegaron a conocerse, Cortázar escribió en 1980 (Felisberto había muerto en 1963) esta carta que luego sirvió de prólogo al volumen Novelas y cuentos de la Biblioteca Ayacucho (1985). El texto está incluido también en Obra crítica de Cortázar publicado por Alfaguara.

 

Felisberto, tú sabes (no escribiré "tú sabías"; a los dos nos gustó siempre transgredir los tiempos verbales, justa manera de poner en crisis ese otro tiempo que nos hostiga con calendarios y relojes), tú sabes que los prólogos a las ediciones de obras completas o antológicas visten casi siempre el traje negro y la corbata de las disertaciones magistrales, y eso nos gusta poquísimo a los que preferimos leer cuentos o contar historias o caminar por la ciudad entre dos tragos de vino. Descuento que esta edición de tus obras contara con los aportes críticos necesarios; por mi parte prefiero decirles a quienes entren por estas páginas lo que Antón Webern le decía a un discípulo: "Cuando tenga que dar una conferencia, no diga nada teórico sino más bien que ama la música". Aquí para empezar no habrá ni sospecha de conferencia, pero a vos te divertirá el buen consejo de Webem por la doble razón de la palabra y la música, y sobre todo te gustara que sea un músico el que nos abra la puerta para ir a jugar un rato a nuestra manera rioplatense.

Esto de abrir la puerta no es un mero recuerdo infantil. En estos días en que andaba dándole la vuelta a la máquina de escribir como un perrito necesitado de árbol, encontré cosas tuyas y sobre vos que no conocía en los remotos tiempos en que por primera vez leí tus libros y escribí páginas que tanto te buscaban en el terreno de la admiración y del afecto. Y te imaginarás mi sorpresa (mezclada con algo que se parece al miedo y a la nostalgia frente a lo que nos separa) cuando llegué a un epistolario recogido por Norah Giraldi, en el que aparecen las cartas que le escribiste a tu amigo Lorenzo Destoc mientras hacías una gira musical por la provincia de Buenos Aires. Como si nada, sin el menor respeto hacia un amigo como yo, fechas una carta en la ciudad de Chivilcoy, el 26 de diciembre de 1939. Así, tranquilamente, como hubieras podido fecharía en cualquier otro lado, sin demostrar la menor preocupación por el hecho de que en ese año yo vivía en Chivilcoy, sin inquietarte por la sacudida que me darías treinta y ocho años más tarde en un departamento de la calle Saint-Honoré donde estoy escribiéndote al filo de la medianoche.

No es broma, Felisberto. Yo vivía entonces en Chivilcoy, era un joven profesor en la escuela normal, vegeté allí desde el 39 hasta el 44 y podríamos habernos encontrado y conocido. De haber estado a fines de ese diciembre no hubiera faltado al concierto del Terceto Felisberto Hernández, como no faltaba a ningún concierto en esa aplastada ciudad pampeana por la simple razón de que casi nunca había concierto, casi nunca pasaba nada, casi nunca se podía sentir que la vida era algo más que enseñar instrucción cívica a los adolescentes o escribir interminablemente en un cuarto de la Pensión Varzilio. Pero habían empezado las vacaciones de verano y yo aprovechaba para volver a Buenos Aires donde me esperaban mis amigos, los cafés del centro, amores desdichados y el último número de Sur. Vos tocaste con tu terceto en eso que llamas a secas "el club" y que conocí muy bien, el Club Social de Chivilcoy detrás de cuyo amable nombre se escondían las salas donde el cacique político, sus amigos, los estancieros y los nuevos ricos se trenzaban en el póquer y el billar. Cuando en tu carta le decís a Destoc que la discusión para que te aceptaran y te pagaran el concierto se libró junto a una mesa de billar, no me enseñas nada nuevo porque en ese club todas las cosas se libraban así. Muy de cuando en cuando, a regañadientes pero obligados a cuidar la fachada de las "actividades culturales", los dirigentes accedían a un concierto o a una velada presuntamente artística, que pagaban mal y sin ganas y que escuchaban apoyándose entredormidos en el hombro de sus nobles esposas.

Si te hablara de algunas cosas que vi y escuché en esos tiempos no te sorprenderían demasiado y en todo caso te divertirían, vos que les contabas tantos cuentos a tus amigos como un preludio para aflojar los dedos antes de refugiarte en tu cuarto de hotel y escribir tus cuentos, justamente ésos que hubiera sido imposible contar sin destruir su razón más profunda. En esos mismos salones donde tocaste con tu terceto yo escuché, entre otras abominaciones, a un señor que primero contempló al público con aire cadavérico (probablemente tenía hambre) y luego exigió silencio absoluto y concentración estética pues se disponía a interpretar la... sinfonía inconclusa de Schubert. Yo me estaba frotando todavía los oídos cuando arrancó con un vulgar potpourri en el que se mezclaban el Ave María, la Serenata, y creo que un tema de Rosamunda; entonces me acordé de que en los cines andaban pasando una película sobre la vida del pobre Franz que se llamaba precisamente La sinfonía inconclusa, y que este desgraciado no hacía más que reproducir la música que había escuchado en ella. Inútil decirte que en el selecto público no hubo nadie a quien se le ocurriera pensar que una sinfonía no ha sido escrita para el piano.

En fin, Felisberto, ¿vos te das cuenta, te das realmente cuenta de que estuvimos tan cerca, que a tan pocos días de diferencia yo hubiera estado ahí y te hubiera escuchado? Por lo menos escuchado, a vos y al "mandolión" y al tercer músico, aunque no supiera nada de vos como escritor porque eso habría de suceder mucho después, en el cuarenta y siete, cuando Nadie encendía las lámparas. Y sin embargo creo que nos hubiéramos reconocido en ese club donde todo nos habría proyectado el uno hacia el otro, yo te habría invitado a mi piecita para darte cana y mostrarte libros y quizá, vaya a saber, alguno de esos cuentos que escribía por entonces y que nunca publiqué. En todo caso hubiéramos hablado de música y escuchado los discos que yo pasaba en una vitrola más que rasposa pero de donde salían, cosa inaudita en Chivilcoy, cuartetos de Mozart, pailitas de Bach y también, claro, Gardel y Jelly Roll Morton y Bing Crosby. Sé que nos hubiéramos hecho amigos, y anda a imaginar lo que habría salido de ese encuentro, cómo habría incidido en nuestro futuro después de conocernos en Chivilcoy; pero claro, justamente entonces yo tenía que irme a Buenos Aires y a vos se te ocurría elegir ese hueco para dar tu concierto. Fíjate que las órbitas no solamente se rozaron ahí sino que siguieron muy cerca durante una punta de meses. Por tus cartas sé ahora que en junio del 40 estabas en Pehuajó, en julio llegaste a Bolívar, de donde yo había emigrado el año anterior después de enseñar geografía en el colegio nacional, horresco referens. Andabas dando tumbos musicales por mi zona, Bragado, General Villegas, Las Flores, Tres Arroyos, pero no volviste a Chivilcoy, la batalla junto a la mesa de billar había sido demasiado para vos. Todo eso asoma ahora en tus cartas como de un extraño portulano perdido, y también que en Bolívar paraste en el hotel La Vizcaína, donde yo había vivido dos años antes de mi pase a Chivilcoy, y no puedo dejar de pensar que a lo mejor te dieron la misma pieza flaca y fría en el piso alto, allí donde yo había leído a Rimbaud y a Keats para no morirme demasiado de tristeza provinciana. Y el nuevo propietario, que se llamaba Musella, te acompañó sin duda hasta tu pieza, frotándose las manos con un gesto entre monacal y servil que bien le conocí, y en el comedor te atendió el mozo Cesteros, un gallego maravilloso siempre dispuesto a escuchar los pedidos más complicados y traer después cualquier cosa con una naturalidad desarmante. Ah, Felisberto, qué cerca anduvimos en esos años, qué poco faltó para que un zaguán de hotel, una esquina con palomas o un billar de club social nos vieran damos la mano y emprender esa primera conversación de la que hubiera salido, te imaginas, una amistad para la vida.

Porque fíjate en esto que mucha gente no comprende o no quiere comprender ahora que se habla tanto de la escritura como única fuente válida de la crítica literaria y de la literatura misma. Es cierto que a mí no me hizo falta encontrarte en Chivilcoy para que años más tarde me deslumbraras en Buenos Aires con El acomodador y Menos Julia y tantos otros cuentos; es cierto que si hubieras sido un millonario guatemalteco o un coronel birmano tus relatos me hubieran parecido igualmente admirables. Pero me pregunto si muchos de los que en aquel entonces (y en éste, todavía) te ignoraron o te perdonaron la vida, no eran gentes incapaces de comprender por qué escribías lo que escribías y sobre todo por qué lo escribías así, con el sordo y persistente pedal de la primera persona, de la rememoración obstinada de tantas lúgubres andanzas por pueblos y caminos, de tantos hoteles fríos y descascarados, de salas con públicos ausentes, de billares y clubs sociales y deudas permanentes. Ya sé que para admirarte basta leer tus textos, pero si además se los ha vivido paralelamente, si además se ha conocido la vida de provincia, la miseria del fin de mes, el olor de las pensiones, el nivel de los diálogos, la tristeza de las vueltas a la plaza al atardecer, entonces se te conoce y se te admira de otra manera, se te vive y convive y de golpe es tan natural que hayas estado en mi hotel, que el gallego Cesteros te haya traído las papas fritas, que los socios del club te hayan discutido unas pocas monedas entre dos golpes de billar. Ya casi no me asombra lo que tanto me asombró al leer tus cartas de ese tiempo, ya me parece elemental que anduviéramos tan cerca. No solamente en ese momento y esos lugares; cerca por dentro y por paralelismos de vida, de los cuales el momentáneo acercamiento físico no fue más que una sigilosa avanzada, una manera de que a tantos años de una mesa de billar, a tantos años de tu muerte, yo recibiera fuera del tiempo el signo final de la hermandad en esta helada medianoche de París.

Porque además también viviste aquí, en el barrio latino, y como a mí te maravilló el metro y que las parejas jóvenes se besaran en la calle y que el pan fuera tan rico. Tus cartas me devuelven a mis primeros años de París, tan poco tiempo después que vos; también yo escribí cartas afligidas por la falta de dinero, también yo esperé la llegada de esos cajoncitos en los que la familia nos mandaba yerba y café y latas de carne y de leche condensada, también yo despaché mis cartas por barco porque el correo aéreo costaba demasiado. Otra vez las órbitas tangenciales, el roce sigiloso sin que nos diéramos cuenta; pero qué querés, a mí me tocaría encontrarte en tus libros y a vos no encontrarme en nada; en ese territorio en que habitamos eso no tuvo ni tiene importancia, como no la tiene el que ahora yo no lleve esta carta al correo. De cosas así vos sabías mucho, bien que lo mostrás en Las manos equivocadas y en tantos otros momentos de tus relatos que al fin y al cabo son cartas a un pasado o a un futuro en los que poco a poco van apareciendo los destinatarios que tanto te faltaron en la vida.

Y hablando de faltas, si por un lado me duele que no nos hayamos conocido, más me duele que no encontraras nunca a Macedonio y a José Lezama Lima, porque los dos hubieran respondido a ese signo paralelo que nos une por encima de cualquier cosa, Macedonio capaz de aprehender tu búsqueda de un yo que nunca aceptaste asimilar a tu pensamiento o a tu cuerpo, que buscaste desesperadamente y que el Diario de un sinvergüenza acorrala y hostiga, y Lezama Lima entrando en la materia de la realidad con esas jabalinas de poesía que decosifican las cosas para hacerlas acceder a un terreno donde lo mental y lo sensual cesan de ser siniestros mediadores. Siempre sentí y siempre dije que en Lezama y en vos (y por qué no en Macedonio, y qué hermoso saberlos a todos latinoamericanos) estaban los eleatas de nuestro tiempo, los presocráticos que nada aceptan de las categorías lógicas porque la realidad no tiene nada de lógica, Felisberto, nadie lo supo mejor que vos a la hora de Menos Irene y de La casa inundada.

Bueno, se me acaba el papel y ya sabemos que el franqueo es caro, por lo menos el que paga el lector con su atención. Acaso hubiera sido preferible callar cosas que siempre supiste mejor que los demás, pero confesa que la historia de la sinfonía inconclusa te hizo reír, y que seguro te gustó saber que habíamos estado tan cerca allá en las pampas criollas. Esta carta te la debía aunque no sea ni de lejos las que te escriben otros más capaces. A mí me pasó lo que vos mismo dijiste tan bien: "Yo he deseado no mover más los recuerdos y he preferido que ellos durmieran, pero ellos han soñado". Ahora llega el otro sueño, el de las dos de la mañana. Dejame que me despida con palabras que no son mías pero que me hubiera gustado tanto escribirte. Te las escribió Paulina también de madrugada, como un resumen de lo que había encontrado en vos: Las más sutiles relaciones de las cosas, la dama sin ojos de los más antiguos elementos; el fuego y el humo inaprensibles; la alta cúpula de la nube y el mensaje del azar en una simple hierba; todo lo maravilloso y oscuro del mundo estaba en ti.

Te querrá siempre
Julio Cortázar

 

 

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