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18 de Octubre, 2006

BUENOS AIRES POESÍA

Por Viviana Álvarez - 18 de Octubre, 2006, 21:22, Categoría: GACETILLAS

Buenos Aires Poesía

Café literario 

un ciclo que se propone ser diferente en cuanto a la textura

 de la poesía a mostrar y compartir, sin especulaciones,

sin el alarde intelectual que se propone dividir,

con una voz nueva, natural, sin alharaca, 

más cotidiana, más de las manos que de la cabeza.

 Acompañanos el día sábado  21  de octubre a las 17,30 hs en el Bar " El Urbano"

Bolívar esquina México- San Telmo 

 

Las estrellas del mes son:

Diana Poblet

Marcos Silber

Susana Fabrykant  

 

 

Invita:

Grupo Pretextos

Bibi Albert

Alicia Marquez

Mariana Toniolo

M. Laura Coppié

Gabriela Delgado

Milagros Rodriguez 

Alicia Cora Fernández  

 

Micrófono abierto 

 

Cuando terminamos el Café Literario, seguimos con un espacio para compartir la charla de amigos y un buen vino ( o en su defecto una gaseosa para los abstemios)

Los esperamos 

 

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MI PADRE VUELVE

Por Viviana Álvarez - 18 de Octubre, 2006, 0:11, Categoría: ANTONIO CALI

MI PADRE VUELVE

 

Mi padre vuelve de la obra todas las tardes y lo espero en el pasillo. 

Entonces me levanta con sus manos constructoras, duras y grandes como si fuera una pluma y vuelo y vuelvo al suelo.

Me pone su gorra y enciende otro cigarrillo, y otro, y otro más y la tos, la maldita tos de todas las tardes cuando mi padre vuelve de la obra, se me mete en el oído.

La casa se llena de ruido a pulmón roto y pedazos de ladrillo parecen salir de su boca mientras tose.

Mi padre baja del andamio todas las tardes con todos los huesos cansados, el deber cumplido y, a veces, con el bigote sucio de cal.

Siempre habla de un barco que casi se rompe. 

Cada tanto, de un burro que tuvo allá y, casi nunca, de “Malagüerra”, su perro que, después de recorrer toda la casa, simplemente salió al patio, miró hacia atrás, y murió.

Mi padre, emigrante Sículo, constructor de la casa y la familia, con su dialecto a media lengua, su dedo roto y torcido, señalando, quién sabe qué.

 

PUBLICADO EN POEMAS EN AÑIL Nº 91 DEL 09/10/2006

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PRIMER DÍA

Por Viviana Álvarez - 18 de Octubre, 2006, 0:10, Categoría: MARIO QUIROGA FERNÁNDEZ

PRIMER DIA

 

Para Jossué

 

         Primer día de clases... nueva etapa para la vida de los pequeños, un ambiente desconocido, un mundo por descubrir.

 

         Jorge se hacía notar entre los de su grupo, aun no cumplía los cinco años, sin embargo aparentaba más. Se veía nervioso y a la vez dispuesto a enfrentar el reto. Todos los niños estaban organizados en filas, uniformados, el sol temprano daba un toque de belleza a la concentración infantil, preparados para cantar el himno y saludar su bandera.

 

         ¡Qué momento mas significativo para los padres! Ver a sus pequeños dando sus primeros pasos estudiantiles. Jorge tarareaba entre labios algunas frases del himno, y a la vez saludaba la bandera con la mano equivocada, los destellos de flash salían de todas partes, ese recuerdo nadie lo quería perder.

 

         Después del acto, entraron a sus aulas, Jorge se acomodó casi al final, junto a una niña de cabellos color oro; detrás de él se sentó un niño con gafas. Puso su mochila en el espaldar de su asiento y dijo, mirando a su vecino de atrás, sus primeras palabras en el ambiente escolar:

 

           -No toques mi mochila o te voy a tener que pegar.

 

         Los padres de Jorge, divorciados recientemente, excesivamente preocupados por la educación del niño, lo habían llevado al médico por su carácter dominante, autoritario, y su exceso de energía. La respuesta fue que era normal a su edad no cansarse y tener mucha actividad, que el resto era cuestión genética, eso ocasionó una nueva discusión entre los padres, que no habían vuelto a verse hasta ese día. La víspera el niño había llamado a su papá para recordarle que era el comienzo del curso, y éste había saltado las barreras de rencores entre adultos para complacerlo, lo cierto es que estaban muy identificados, el cariño los hacía navegar en el mismo barco.

 

         El día transcurría favorablemente para Jorge, aunque muy pronto recibió regaños de la maestra ante su comentario de que planeaba escaparse dentro de un rato, su modo de probar fuerzas para estudiar con quién tendría que vérselas por el resto del curso. Esperaba el mediodía con ansiedad, le dijo a su padre que lo recogiera a esa hora, el primer día los soltarían temprano. El padre llegó muy puntual, habló algunas palabras con la maestra y no pudo dejar de sonreír, aunque las noticias no fueran las mejores.

 

           -¿Como la pasaste, mi pequeño?

           -Bien papá, pero ¡qué pesado es el niño que se sienta detrás!

           -¿Por qué lo dices, te hizo algo?

           -Es que mira mucho a la niña que se sienta a mi lado, ¡tenía unas ganas de darle un piñazo!

           -No digas eso, debes ser su amigo, es tu compañero, y lo de la niña, ¿por qué no quieres que la mire?

           -Es que yo quiero que sea mi novia.

           -Tu novia... – repitió el padre sonriendo, orgulloso de que su hijo fuera un conquistador - ¿Y qué aprendiste hoy?

           -Los colores... ¿Papá, yo dormiré contigo hoy?

           -Mañana tienes escuela.

           -¿Tú no me puedes traer, papá?

           -Le pediremos permiso a tu mamá, a ver que dice.

           -Ella ya dijo que sí, ayer lo hablamos; verás qué bien la pasamos, jugaremos pelota y me comprarás una lata de leche condensada.

 

         Al parecer, sería tal como lo decía el pequeño, pensó Alexander,  dispuesto a parquear frente a la casita, toda cercada, para su tranquilidad, porque Jorgito no paraba de correr de un lado al otro.

 

           -Vamos a comprar la leche condensada, jugar pelota, esta no es mi casita, pero puedo quedarme sin problemas, ¿verdad papá? – dijo atropellando las palabras estilo trabalenguas.

           -Claro, y jugaremos pelota primero, solo déjame cambiarme.

           -Yo traje mi ropa en la mochila – se cambió imitando los movimientos del padre, agarró la pelota y corrió de nuevo al garaje - ¡Vamos, papá!

 

         Al primer tiro de Jorge, la pelota se coló por la ventana de un vecino, al instante el padre, le preguntó si no le gustaría practicar otro deporte.

 

          -¡Sí! ¡Boxeo, papá! - respondió, tirando un golpe de zurda, ¡pobre el que tuviera su rostro allí!

 

         Alexander no dejaba de sonreír, era inevitable, mientras tiraba la pelota, el niño no estaba muy diestro en atraparla, como era natural.

 

          -Papá... ¿y la leche condensada? -  el niño no se olvidaba, no por gusto tenía esa constitución.

          -Si coges tres pelotas, vamos por ella - el padre tiró la primera, fácil de atrapar, la segunda le costó un poco más de trabajo al chico y la tercera se le escapó.

          -Papá, la tiraste duro con intención, pero ya que cumplí parte del trato, ¿al menos puedes comprarme media lata de leche condensada?

          -Lo pensaré... por ahora nos vamos a dar un paseo con tus tíos, ¿a dónde quieres ir?

          -A ver el cañonazo de las nueve, a comprar mi leche condensada, a comer pizza, refresco y helado - la combinación de gustos dejó a Alexander sin saber a dónde dirigirse.

 

         Al fin llegaron sus tíos Alfredo y Magali, junto con la inquieta y bella Rosita, su prima de dos añitos, copia de su padre en el lado físico, y de la madre en el carácter, impulsiva y caprichosa, aunque llena de bondad. Los niños reían y jugaban, era un paseo lleno de emociones para ellos y sustos para los mayores.

       

         Ya sentados en la mesa, se acerca el camarero.

 

           -Buenas tardes, siento decirles que hay un poco de demora en los pedidos.

 

         La noticia nada agradable, hizo que todos se miraran, menos los niños, que abandonaron sus sillas y comenzaron a corretear por el salón. El mesero tomó su orden y se marchó. Ya los niños daban su quinta carrera a la redonda, poniendo nerviosos a los clientes. Alexander pidió de favor a Magali que pusiera orden, los niños se sentaron entre protestas y Magali preguntó a Jorge.

 

           -¿Cómo pasaste el día en la escuela?

           -Bien, tía... mi mamá tiene un novio nuevo.

           -¡Qué bien! ¿Y es bueno contigo?

           -No, me estira la oreja, es feo y gordo.

   

         Fue inevitable, la carcajada de todos, incluyendo las mesas cercanas, el lugar era pequeño y el tono de voz del niño fuerte.

 

           -¿Cómo que te estira la oreja?

           -Papá... se demora la pizza, qué hambre tenemos todos.

           -Contéstame, Jorge – insistió la tía.

           -¡Ay tía! Eso es un tema de adultos, no sé qué debo responder.

 

         Esta vez el tono, fue aun más alto, el camarero, que venía con la orden, se echó a reír. Al rato solo se sentían en la mesa movimientos de cubiertos. Jorge terminó con su pizza al mismo tiempo que los mayores, exhibiendo su mejor cara de sueño.

 

         Al llegar, pidió al padre un vaso de leche, Alexander que lo tenía todo previsto, fue a calentarla, llegando tarde, pues el sueño se le había adelantado.

 

         Tapando al niño, lo besó en la frente y lo contempló, feliz de tenerlo con él, aunque no fueron a contemplar el espectáculo del cañonazo, ni compraron la leche condensada, compartieron el primer día de clases... una paz especial lo inundaba. Se acostó a su lado y quedó rendido, pegado a su rostro, piel con piel... sin duda había disfrutado mucho su primer día de estar nuevamente junto a su hijo.

 

 

PUBLICADO EN POEMAS EN AÑIL Nº 91 DEL 09/10/2006

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UNA ROSA CÁLIDA

Por Viviana Álvarez - 18 de Octubre, 2006, 0:08, Categoría: CARLOS BENÍTEZ VILLODRES

UNA ROSA CÁLIDA

 

 

 

                                                 No temas a quien finge o destruye,

                                                 ni al gusano que levanta murallas o construye fosos.

                                                 Mira a los ojos de las flores

                                                 y enciende en los corazones la luz

                                                 de la vida. Esa luz que te abandonó un día

                                                 plagado de catástrofes y de fantasmas,

                                                 pero que aún se halla enraizada vigorosamente,

                                                 aunque tú no lo creas,

                                                 en la esperanza de tus pasos,

                                                 de tus lágrimas, de tus cielos sin apoyo. Yo sé

                                                 que hoy los miedos y el desasosiego

                                                 reinan en tu laberinto de nieve, refugio de aves

                                                 sin alas, mudas, que yacen encadenadas

                                                 a la inmovilidad de sus tinieblas.

                                                 No esperes a que nazca el nuevo

                                                 día. Levántate ahora mismo y sal de la noche

                                                 que sólo espectros crea y tumbas abre con su risa

                                                 cruel. Yo sé que tus ojos no ven y tu sangre

                                                 dibuja mundos sin palabras ni caminos

                                                 con la ansiedad que fluye a borbotones de sus horas

                                                 heladas. Pero también sé que, si tú lo deseas,

                                                 puedes despojarte de tu mortaja y penetrar

                                                 valientemente en el sol de la alegría,

                                                 donde una rosa cálida te aguarda

                                                 desde mucho antes de tu naufragio en el océano

                                                 de las aguas que nunca conocerán

                                                 la luminosidad del beso siempre soberano.

PUBLICADO EN POEMAS EN AÑIL Nº 91 DEL 09/10/2006

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ALTA LUNA

Por Viviana Álvarez - 18 de Octubre, 2006, 0:07, Categoría: ALEJANDRO DREWES

ALTA LUNA

Alta luna y tu vaga sombra celeste
sobre los anchos campos astrales:
noche tú, la que nombro en tus ojos
misteriosos o tristes, ausentes un día
y lejanos ahora como árboles sin sombra..

Blanca tú, la que nunca juzga las amplias
vigilias, del amor en medio y soberana
en el sinuoso ajedrez de otras batallas;
alta luna, lejana luna de un remoto tiempo,
en Elsinore una voz que te invoca:

             Høje, høje måne!
             Ængstelige måne!

zona de clivaje por el áspero corazón
de cristal del nocturno silencio, bajo
las estrellas como un eco que retumba
por la grave soledad de los mundos,
ahí donde el espectro aterido del padre

sin remedio yerra, en aplazada condena,
y tu opaca luz siempre y la lenta ruta de Sirio
son todo cuanto queda entre los pasos
del Cazador en la frontera del mar y la niebla:
Y ahora, por última vez, te recuerda el espejo.

PUBLICADO EN POEMAS EN AÑIL Nº 91 DEL 09/10/2006

 

 

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UMA PAUSA

Por Viviana Álvarez - 18 de Octubre, 2006, 0:05, Categoría: ALMADRADE

Na paisagem oculta

Na paisagem oculta

da noite

a indecisão

um livro, uma canção

um blues.

O que a fala

não revela

o pulsar do ciúme

sem destino

último instante

um diário ferido.

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MATRIZ OTOÑAL

Por Viviana Álvarez - 18 de Octubre, 2006, 0:04, Categoría: General

 

 

Matriz Otoñal

Cuarenta y cinco lunas tallaron en mi cuerpo

estrías de posparto.

El pecho,

senos secos,

centinelas ajados del ombligo omnisciente.

El vientre,

cuenco roto,

vacío de las últimas arenas su reloj de sangre.

Las trompas,

deudos muertos

del dorado epitelio de alimento y tibieza.

En oquedades vanas

ruedan ecos descalzos de perdidas hormonas.

Ya no puedo ser madre.

Y mi boca pintada gira y grita,

vertiginosa y loca,

comulgando frío.

CHAROL

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TARA...RARA

Por Viviana Álvarez - 18 de Octubre, 2006, 0:04, Categoría: General

Tara…rara.

                                                                      (Blues de la pertenencia)

No tengo trabajo

      pero soy esclavo.

No tengo derechos

     no soy un pendejo.

 

No tengo reflejos

     si muchos espejos .

No tengo complejos

      y si mil recuerdos.

 

No tengo mi cuerpo

      pero lo mantengo.

No tengo abolengo

     y  mucho me aprecio .

 

No tengo paciencia

      si  mucha conciencia .

 No tengo no tengo

       pero eso mantengo.

 

Y tengo dolores

    y muchos amores .

 Algunas pasiones

    con mil infecciones.

 

 Son tantas canciones

       huellas  y emociones

             en los paredones.

 

            De los perdedores ....

                                        de los paredones 

                                                            de  solo canciones...     

 

 

         gabriel velozo /               vientos de letras y arena

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EL OJO DEL MAR

Por Viviana Álvarez - 18 de Octubre, 2006, 0:03, Categoría: MYRTHA MILELLA

El ojo del mar

 

El mar escondió una gota

para que  pudiera   vivir

 

Hurgó en   sus   azules  de agua

 la  que pudiera  asomarse  a la luz

decidió filtrarse  entre  lo  insólito

que  producen   las eclosiones

 y  mirar   entre  tinieblas

 

El silencio la   oprimía   en la espera

la oscuridad  era un abismo sin salida

un sudor  recorría  sus  entrañas  de agua  y arena

 

Busco una estrella,  o un   ala de sol

ante   respuestas  agónicas,

eligió    el silencio     y se  cobijó en    el letargo

de las  temporalidades    lóbregas

tanto aguardo le   permitió  surgir  de   abajo

para  asirse de arriba

 la gota   de  agua    se  unió   en un entrelazo

 de  arena y barro, sudor y  piedras

el tiempo  esculpió figuras 

en el espacio negro  de un  mar  mutado

 

Están  ahí, en el abrazo   mudo

 Sigilosa   caverna    del ojo del mar

 

(a las  estalactitas  y estalagmitas  de Israel)

 

       2006

 

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BELLEZA DE MUJER

Por Viviana Álvarez - 18 de Octubre, 2006, 0:01, Categoría: BELISARIO LUIS ROMANO

BELLEZA DE MUJER

 

                                                          

Llegó

                                                          

en nombre de las 

flores

                                                          

y se fue 

cautivando a todos.

                                                          

Arrancó suspiros.

                                                          

Su entero cuerpo

                                                          

era el Edén 

soñado.

                                                          

Todavía no han 

regresado

                                                          

los ojos que se 

llevó.
PUBLICADO EN POEMAS EN AÑIL Nº 91 DEL 09/10/2006

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